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Los rostros que cambiaron D-FW

09:28 PM CDT on Saturday, October 22, 2005

Por PAULA LEVIGNE

Quince años después del inicio de la repentina prosperidad del área de Dallas-Fort Worth, ésta sigue siendo una de las zonas metropolitanas más importantes y de crecimiento más rápido en el país. Al menos un tercio de ese crecimiento fue impulsado por personas que vinieron de fuera de los Estados Unidos.

Los cambios que se suscitaron tras la llegada de un millón de inmigrantes al área de Dallas-Fort Worth son evidentes, y van desde la existencia de un cine en Las Colinas que muestra películas de la India, hasta una misa dominical en español de la iglesia Rockwall. Pero el surgimiento de la región como una de las principales entradas de inmigrantes al país tiene sus sorpresas, según un análisis de The Dallas Morning News.

Los suburbios del norte de Texas ofrecen una mayor mezcla de orígenes que sus dos ciudades principales, Dallas y Fort Worth, porque aunque en éstas dominan los mexicanos, en los suburbios hay una distribución más uniforme de personas de otros lugares, como India y China.

A pesar de que los inmigrantes llegaron a las afueras de Dallas por razones similares, como el trabajo, las escuelas o los lazos de familia, no todos comparten la prosperidad suburbana.

Las historias de inmigrantes, las luchas y los éxitos divergen tan pronto como entran al país.

"La gente cree que todos los inmigrantes empiezan igual", dijo el demógrafo Steve Murdock. "Empiezan con diferentes habilidades y estas se transfieren de una sociedad a otra".



Indocumentados de todos los orígenes

La población total de inmigrantes afuera de las grandes ciudades es aún relativamente pequeña, es un 10 por ciento o menos que la población total de la mayoría de los suburbios de Dallas-Fort Worth.

En Dallas, casi tres cuartos de la población inmigrante que arribó a partir de 1990 es mexicana, mientras que los mexicanos representan sólo un tercio de los nuevos inmigrantes en el condado de Collin. Ahí, los inmigrantes chinos e indios representan cada uno un 10 por ciento de las personas que han llegado recientemente.

No hay información local que detalle cuántos indios, chinos y mexicanos son residentes indocumentados.

Sin embargo, a nivel nacional más de la mitad de los mexicanos que radicaban en el 2000 en EU, lo hacían como indocumentados. Según estimaciones de la Oficina de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) y de la Oficina del Censo, entre 6 y 8 por ciento de indios y chinos en el país estaban aquí sin documentos migratorios en regla.

Aunque la situación es la misma para miles de inmigrantes mexicanos, los asiáticos e indios son más propensos a mudarse al norte de Texas, invitados por empresas de alta tecnología, proveedores de salud y universidades.

Los inmigrantes indocumentados no tienen mucho de qué depender, especialmente si no hablan inglés. Si un empleador se niega a pagar, se enferma la pareja, o si los hijos tienen problemas en la escuela, con frecuencia no saben utilizar el sistema.

Según cifras estatales, al menos 1.4 millones de inmigrantes indocumentados se encontraban en Texas en el 2004 y un 30 por ciento en el área metropolitana de Dallas.

Estereotipos

Personas que estudian la percepción acerca de los inmigrantes, dicen que los estadounidenses ven a los asiáticos como empresarios trabajadores que contribuyen económica y socialmente.

Las mismas personas con frecuencia ven a los mexicanos con desprecio, como si agotaran los recursos de la educación y la salud. Creen que sólo están capacitados para trabajos de bajos salarios, como la construcción y la limpieza de baños.

Esos estereotipos suponen que la gente de China e India es más inteligente y trabaja más arduamente que los mexicanos, pero no es así, de acuerdo a Stephen Klineberg, profesor de sociología de Rice University.

Los empleadores estadounidenses importan lo mejor de lugares como India, China, Nigeria y Filipinas, dijo. Pero estas personas educadas y de clase media "no son representativos de su país", aseguró.

India es uno de los países más pobres del mundo, cerca de 25 por ciento de su población vive en la pobreza.

No obstante, los indios sin educación y sin habilidades no tienenla oportunidad de llegar a EU como lo haría alguien de México, cruzando la frontera a pie y mezclándose en cualquier ciudad de Texas, señaló Klineberg.

Las personas que tienen un grado universitario, hablan inglés y tienen hábitos sociales de una persona con una formación profesional se adaptan más fácilmente, sin importar de que país provengan, dice Klineberg.

"Hay una diferencia tremenda si viene como médico o como ingeniero, o si viene como un empleado no cualificado", dijo. "No tiene nada que ver si se es asiático o hispano, sino con su estatus socioeconómico al llegar".

Becky Bepko lo nota entre los estudiantes mexicanos de primaria, con quienes trabaja como coordinadora de inglés como segundo idioma en el distrito escolar de McKinney.

En el distrito hay familias mexicanas de clase media a alta que criaron a sus hijos en una ciudad grande y un ambiente sofisticado y posiblemente los matriculaban en escuelas privadas, dijo.

"La mayoría puede hacer la transición al inglés más rápidamente porque tiene una buena formación en español", dijo. "Los niños que vienen de zonas rurales de México tienen grandes huecos en la educación, su lenguaje no es bueno y vivían en la pobreza. Son los que luchan más".

Marginados de beneficios sociales

No saber inglés es una barrera para casi 60 por ciento de los hogares de inmigrantes recientes de México, pero la mayoría logran arreglárselas con tareas fundamentales.

Pueden encontrar cajeros de banco bilingües, así como dependientes en tiendas, maestros, oficiales de policía y otros que hablan español.

Osvaldo, de 30 años, vive en Plano y ha vivido en EU durante casi 15 años. Ha aprendido suficiente inglés para mantener una conversación, pero no es ese su problema. Es un fontanero experto, pero no puede obtener una licencia de plomería en Texas porque es un inmigrante indocumentado.

"Me gustaría solucionar mi estatus migratorio. Si pudiera hacer eso, traería a mi familia", dijo. "Me gustaría obtener una licencia de fontanería para iniciar mi propia empresa".

Muchos servicios gubernamentales no ofrecen acceso a los indocumentados y ese grupo de personas depnde de la ayuda de grupos privados sin fines de lucro.

Pueden obtener cuidado de la salud gratuito en Collin County Adult Clinic y encontrar trabajo visitando el Plano Day Labor Center, por ejemplo.


Migrantes de clase media

A pesar de que muchos inmigrantes mexicanos en los suburbios están viviendo en o casi en la pobreza, el número real de hogares mexicanos de altos ingresos es mayor que el número de hogares chinos o indios de altos ingresos, aquellos en el que el ingreso medio del hogar es de al menos 70,000 dólares.

"Piensan que la mayoría de nosotros los mexicanos llegamos aquí ilegalmente, desde luego, y que llegamos sin educación y sin hablar inglés, que no estamos acostumbrados a las grandes ciudades", dijo Francisco Álvarez, maestro de preescolar bilingüe en el distrito escolar de Dallas.

Álvarez dio clases de inglés durante seis años en Monterrey, México, una ciudad de más de un millón de personas, conocida por ser una urbe empresarial e industrial. Viene de padres de clase media que fueron propietarios de empresas, una mina de plata y una farmacia. Aprendió inglés en la preparatoria y estudió lingüística en la universidad.

El distrito escolar lo invitó a Texas hace unos dos años. Él, su esposa y sus tres hijos viven en una casa de North Richard Hills, que eligió porque habría menos delincuencia y más tranquilidad que en Dallas.

Su experiencia es similar a la de Grace Pan, quien llegó a Plano desde su ciudad natal, Taipei, en Taiwán, por el patrocinio de Texas Instruments. Había estado trabajando para esa compañía en Taiwán, y ya sabía inglés y conocía la mayoría de costumbres estadounidenses.

Su mudanza fue fácil, en parte porque un enlace de Texas Instruments le ayudó a encontrar un lugar donde vivir.

Su compañía tiene 26 iniciativas de diversidad para ayudar a los empleados de diferentes orígenes a encontrar dónde vivir, dónde comprar provisiones, cómo matricular a sus hijos en la escuela y dónde pueden asistir a servicios religiosos, de acuerdo a su portavoz, Kim Quirk.

El empleado Dhananjay Kulkarni, originario de Maharashtra, India, dijo que trabajar para tan prominente empresa le ha dado más confianza para convertirse en parte de la comunidad.

Sólo una vez se sintió incómodo por su origen. Tuvo una riña con un empleado de un club de tenis en Plano por la reparación de una raqueta rota. La mujer había sido amable con los dos clientes estadounidenses que llegaron antes que él, pero su conducta cambió cuando llegó al mostrador.

En algún momento consideró ceder en la discusión porque era un forastero, pero se dio cuenta de que sin importar si es inmigrante o ciudadano, tenía todo el derecho de defenderse.

"Trabajo arduamente, pago impuestos aquí, contribuyo a la sociedad, soy un empleado leal y es por eso que no merezco ser tratado así", dijo. "Soy un cliente, pago dinero, debo obtener lo que quiero".

Levigne escribe para The Dallas Morning News.

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